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I love rock'n'roll: 08/01/2004 - 09/01/2004

I love rock'n'roll

too young to quit, too old to change

domingo, agosto 29, 2004

"Mandarina, mandarina, madarina, mandarina, somos todos de Massacre, de Massacre Palestina".
Canté esto a fines de los ochenta, y lo canté anoche cuando me calzé los Doc martens, los Levi's y mi remerita de The Clash y me fui a ver tocar a Massacre.
Llegamos al recital con Pato (novia de Axel K., que sucumbió ante la fiebre y puteó que lo dejamos solo), y ahí nos encontramos con mi amigo Aldo y el joven Ludovico. Aldo, Pato y yo eramos "los veteranos" para Ludovico, que estaba yendo por primera vez a ver Massacre, con sus flamantes 14 años. Y cuanta emoción me dio ver su felicidad y ansiedad por estar en un recital de rock. Entonces todos nos contagiamos de él y nos recordamos a los 17, emocionadísimos viendo Massacre. Y ahí estábamos, 15 años después, ponele, sintiendo lo mismo.
El show estuvo increíble, y mi amigo Aldo en un momento me abrazó fuerte y me dijo - Carolinita...que bueno que sobrevivimos los fines de los ochenta y los noventa, y llegamos a ver esto -. Y sí, durante todos esos años sobrevivimos a lo peor...o a casi todo lo peor que nos tocó o elegimos, pero le pusimos garra y dimos batalla, y ahí estabamos, abrazados con Aldo, felices hasta los huesos, cantando y saltando mirando a Massacre, como dos "veteranos rockeros", como nos dijo Ludovico.

Y después de tanto rock nos fuimos a comer algo a Uriarte, y de ahí lo dejamos al joven Ludovico en su hogar, que seguía incontenible de felicidad por tanto rock. Seguimos en el Danzón, y terminamos en Mundo Bizarro, obvio, y más tarde, me fui a mi casa, con un sonrisa, obvio, porque una vez el rock me alegró otro día.
Y casi no me importó que la noche anterior lo había visto al bombón italiano con otra chica, y tuve que sonreir sin ganas. Entonces, antes de dormirme y pensar en la angelical cara de él, sonreí, esta vez con ganas, y pensé...bueno...ya pasará...como todo.
Menos el rock, el rock está, y queda, para siempre.

viernes, agosto 27, 2004

Yo le creo a Johnny Cash.
Creo en su voz aspera, lastimosa y eterna, y algunas de sus canciones me raspan el corazón, tanto, tanto, que caigo en la tonta trampa de creer que Johnny desde algún lugar me conoció, y canta partes de mi vida.
Cuando "the man in black" cantá "Hurt" de NIN algo adentro mío se estremece, y me emociono hasta las lágrimas, porque se de memoria acerca de lo que susurra su voz.

"I hurt myself today to see if I still feel I focus on the pain the only thing that's real the needle tears a hole the old familiar sting try to kill it all away but I remember everything what have I become? my sweetest friend everyone I know goes away in the end you could have it all my empire of dirt
I will let you down I will make you hurt
I wear my crown of thorns on my liar's chair full of broken thoughts I cannot repair beneath the stain of time the feeling disappears you are someone else I am still right here what have I become? my sweetest friend everyone I know goes away in the end you could have it all my empire of dirt
I will let you down I will make you hurt
If I could start again a million miles away I would keep myself I would find a way"

Ay Mr. Cash, gracias por todo.

Canciones que recomiendo fervorosamente de Johnny Cash:

Folsom Prison Blues
Ring of fire (obvio)
Flesh and Blood
Pack up your sorrows (con su mujer June)
Hurt (cover de NIN)
Cry, cry, cry.
Nobody
Cocaine blues
Cocaina Carolina
Personal Jesus (cover de Depeche Mode)
Walk the line

Que lo disfruten.

"I FELL FOR YOU LIKE A CHILD, OHH, BUT THE FIRE WENT WILD"



martes, agosto 24, 2004

Nunca fui una santa, pero me cuesta hacerme cargo.
Y como mi tamaño es bastante breve, aprendí a defenderme con las palabras. Al menos esa la excusa que yo encuentro más amable conmigo misma cada vez que contesto una bestialidad.
Pero ésta vez yo tenía razón, fue con causa mi destile de veneno.
Sábado a la noche, el "tatuado" con el que estoy teniendo un affaire, me pregunta si voy a ir a una fiesta muy rockera, claro, contesto yo, y él me informa que va a ir con su novia. - Es tu problema - canchereé yo como respuesta, pero me dio por el quinto forro de las pelotas.
Me hago la loca y salgo con un tatuado con novia, pero aparece con ella, y me lleva san puta, así soy, la contrariedad hecha persona.
En fin, la situación fue así, fiesta a pleno, y cae mi tatuado de turno con su chica. No me vio al llegar, ¡bomba!, pensé.
Pero al rato, mientras yo movía mi patita al ritmo del rock, custodiada por mis amigos "el Perro" (1,90, feliz conductor de una harley y una chevy re manera) y "el Condor" (conductor de una chata ford customizada increible), se acercó "mi" tatuado, a mostrarme, claro, su nuevo tatuaje. Su novia?, por ahí, pobrecita. Y yo me sentí como el culo, porque, again, no me la banqué, y en plena demostración de su nuevo tatuaje "al parecer" yo le clavé la mirada y le dije - Desaparecé-, -¿cómo? ¿que me dijiste?-, me preguntó él, atónito, y yo sin mover un músculo parece que le contesté "que parte del desaparecé no entendiste?". Y me retiré masticando odio a los minutos.
La anecdota parece ser bastante patética, el problema es que yo no recuerdo del todo el episodio, producto del alcohol, claro, y el tatuado en cuestión me lo recordó al día siguiente, en una mezcla de indignación y enojo sobresaliente.
Me dijo, -si me hubieras dicho: pelotudo tomatelá, hubiera sido menos hiriente que un: desaparecé-.
Y si, ponele, o no.
De todas formas mi contestación no la tomó al pie de la letra, porque se fue de mi casa hace un rato, después de mostrarme entre otras cosas, su nuevo tatuaje, claro.

Sympathy for the party.
Así se llaman las fiestas a las que concurro domingo de por medio, ya entrada la madrugada, en el sótano del Shamrock. Y la música es rock, de los setenta y los ochenta mayormente, y uno baila hasta caer agotado del cansancio, o borracho, claro.
Ayer mientras bajaba la escalera ya sonaba "I want to rock and roll all night" de Kiss, y me sentó bien como bienvenida.
Generalmente ahí me encuentro con amigos, en su mayoría que salen de trabajar en bares y van a rockear ahí, y demás está decir que, aunque suene obvio y reiterativo, la cantidad de alcohol que uno consume ahí es cuantiosa, sobre todo por el fervor del rock, que no te deja descansar un minuto.
Bueno, y ahí estaba, moviendome a lo loco al ritmo de The Cult cuando fui a por mi cerveza no se cuanto. Y ahí estaban ellos dos...una mezcla de beavis and butthead encardecidos, haciendo cuernitos y cantando. Al verme llegar a la barra se pusieron a gritar -leoparnidaaaa, leopardinaaa, sos lo mejor de la nocheeeee - y si era para mí, mi remera de leopardo saltaba a la vista. Al principio los miré de costado y rebusné, pero al rato me resultaron tan graciosos que terminamos bailando los tres como locos, saltando al son de "London's Burning" de los Clash, y bueno...dando un espectáculo bastante decadente, pero muy divertido al fin, mientras que los adonis del rock que estaban ahí en pose nos miraban alterados.
Al terminar la noche nos despedimos a los abrazos, con la promesa de volver a vernos y seguir rockeando. Uno de ellos me invitó a bar donde trabajaba y me dijo - vos andá y decime, soy leopardina, y te convido lo que quieras -. Acepté, y ya iré...en cuanto pueda recordar bien cuál era la dirección, claro.
Y es que como dice el rocker español Loquillo "la vida te pasa la cuenta, y los excesos se pagan", ni que lo digas Loquillo, ni que lo digas...
Salúd!

viernes, agosto 20, 2004

- Vos si que te comiste la película del rock, eh...- me dijo el bombón italiano, creyendo saberlo todo acerca de mí.
Yo le hice un gesto tipo, hmmm...que hambre nene, mientras pensaba...I'm too old for this shit.

Claro, él, con muchos más tatuajes que yo pero con unos cuantos años menos, cree saberlo todo acerca de todo.
¿Y yo le voy a romper la ilusión???, naaaa, como ya dije, I'm too old for this shit.
Y no, nene, yo no me comí ninguna película, yo viví todas las que pude.

Yo me divertí en recitales de rock en donde entrabas pero no sabías como ibas a salir, y me subí a trenes en horarios y estados que hasta vos, que no te importa nada, hubieras tenido miedo de estar al lado mío.
Caminé por la calle a fines de los ochenta con amigos con crestas en el pelo más altas que yo, y no eran nenes que se lookeaban el fin de semana como ahora, no... en el 88 era punk rock de verdad.
Y me metí en tantos líos que varias veces pensé que no la volvía a contar, como la vez que me enfrenté con un ex novio en L.A. a la pandilla de mexicanos más cabrona que se te pueda ocurrir, pero bueno... no se como terminamos todo bien hablando con ellos de rock y tomando cerveza en el estacionamiento de un 7 Eleven.
Y nada de esto me lo contaron, ni lo vi en una peli de rebeldes sin causa, no bombón... yo estuve ahí.

Entonces...encanto mío, okay... ya estoy grande, ponele, pero ésta chica que aún rockea y te despierta de madrugada, vivió cosas como las que vos escuchás en las canciones de las banditas punk que te encantaban de niño, y me escapé de las peores...así que no me digas, baby, que yo me como la película, porque no es así.
Pero no, no quiero desafiar a un rude boy como vos...pero baby...no sabés nada de mí...te encanta inventarme a tu antojo, porque enfrentarme sería lo más difícil que podrías hacer, y lo sé...sos muy jóven para eso, y yo...de nuevo...I'm too old for this shit.

jueves, agosto 12, 2004

Nunca me subí a una montaña rusa.
No conozco como es subirse a esos carritos que se enroscan, y suben y bajan a toda velocidad. Sentir ahí la adrenalina, el vértigo, la frenada para volver a subir de repente, y quedar con la cabeza hacia abajo y bajarte del juego, con el estómago hecho una coktelera y el cerebro alterado.
Hoy le conté eso a alguien y me respondió - no necesitas subirte a una para saber lo que se siente, vos ya sos una montaña rusa hecha persona -.
Mientras apagaba el cigarillo me pregunté si me lo estaba diciendo porque vivo en altas y bajas a full, o porque le recuerdo al programa de tv montaña rusa.
Bueno, en ambos casos, la respuesta sería correcta.

Nada me frena, y me encanta llegar a todo hasta las últimas consecuencias. Claro que, como las resacas, las consecuencias hay que saber llevarlas y sobrevivirlas. Y no siempre soy tan tough girl como parezco.
Y nunca me conformo.
No me conformo con ser la chica de los sueños de mis chicos tatuados por un rato, no, quiero serlo todo el tiempo, pero cuando ésto sucede no logro estar a la altura de las circunstancias.
Las subidas y las bajadas, eso es.
Por eso me confundo, los confundo, espero lo que ya se que no va a pasar, y después los lloro como la mejor de todas las "drama queen" que exista.
Claro, este llantito es un lugar seguro, es una montaña rusa, pero con los tornillos bien ajustados.
Y que pase el que sigue.